“Mandarinas”

Sin tiempo casi para recuperarnos de las muchas emociones vividas en la pasada Copa del Rey de A Coruña, el último fin de semana de Febrero nos ha regalado momentos irrepetibles a todos los que amamos este deporte, tan loco a veces, que es el baloncesto. Primero fue Stephen Curry, un jugador al que ni los diseñadores de videojuegos son capaces de imitar, quien nos regalaba una exhibición portentosa en la madrugada del sábado con 46 puntos y 12 triples, incluyendo uno a 10 metros sobre la bocina de la prórroga para derrotar a los Thunder de Oklahoma City. Menos de 24 horas después Sergio Llull superaba al jugador de los Warriors con otro triple ganador, ¡desde 20 metros!, para darle el triunfo al Real Madrid en la Fonteta. Una “mandarina” que superó los 5 millones de visualizaciones en Internet en apenas 24 horas. Todo esto ha traído a mi memoria otros triples ganadores, casi imposibles de imaginar, que he querido recoger aquí a modo de homenaje. Estas son mis “mandarinas” (ACB / Euroliga) preferidas:

Planinic, el “inmutable” (Euroliga, 2014)

Es, por distancia, la “mandarina” de la que tengo recuerdo que más se parece a la conseguida por Llull contra el Valencia Basket. Corría la cuarta jornada del Top 16 de la Euroliga (temporada 2013-14) y se enfrentaban en Estambul el equipo local, el Anadolu Efes, contra el EA7 Milán. El triunfo parecía cercano para los italianos, quienes dominaban por 58 a 59 a falta de 3” para el final y disponían de dos tiros libres para cerrar el encuentro. Keith Langford anotó el primero (58-60) pero erró el segundo, cayendo el balón en las manos de un  Zoran Planinic que apenas tuvo tiempo para girarse y lanzar un “misil” ¡desde la línea de tres puntos de su campo! que acabó entrando por el aro después de rebotar en el tablero (61-60). La explosión de júbilo en el Abdi Ipecki fue descomunal, como era de esperar. Planinic, sin embargo, apenas esbozó una leve sonrisa poco antes de ser rodeado y abrazado por sus compañeros de equipo.

Huertas y la remontada imposible (ACB, 2012)

 Fue su única canasta del partido, ¡pero qué canasta! El base brasileño culminó una remontada histórica –el Barça llegó a estar 17 puntos por debajo– en el primer partido de la final de la Liga ACB (temporada 2011-12) contra el Real Madrid. Su lanzamiento desesperado, sobre la bocina, a una pierna y en carrera desde casi 10 metros de distancia decantó aquel partido (81-80) y por extensión una final que acabó llevándose su equipo por 3 a 2.  Apenas unos segundos antes, y con el marcador en un 78-80, Llull había fallado un triple que intencionadamente tiró con mucho arco para “ganar” tiempo y dificultar la tarea de un posible rebote. De nada sirvió ante la determinación de Huertas, que acabó “enterrado” por sus compañeros en el parquet del Palau. Laso, debutante esa campaña en el banquillo blanco, apenas podía creérselo.

Sharp: La prórroga que lo empezó todo (Euroliga, 2004)

Es el único de los triples “inolvidables” que recojo aquí que no sirvió para ganar un partido, sino para empatarlo. Sin embargo, el triple de Derrick Sharp es probablemente uno de los más decisivos de la historia de las competiciones europeas. El 8 de Abril de 2004 Maccabi y Zalgiris se enfrentaban en Tel-Aviv por una plaza en la Final Four, que precisamente iba a disputarse en la capital hebrea. El equipo que ganara, se clasificaba. Y a falta de unos pocos segundos, todo hacía indicar que ese equipo sería el lituano. Con 91 a 94 para los visitantes, Jasikevicius cometía su quinta falta personal -anotó 37 puntos ese día- sobre Gustas con sólo dos segundos para finalizar el choque. Todo parecía decidido, e incluso el propio Jasikevicius se acercó a felicitar al banquillo rival cuando abandonaba el parquet. Gustas sólo necesitaba anotar uno de los dos tiros libres para sellar la victoria, pero falló ambos, con la mala suerte además de que Tanoka Beard invadió la zona en el segundo de esos lanzamientos y permitió al Maccabi sacar desde debajo de su canasta con el reloj parado. De manera increíble, el Zalgiris fue incapaz de evitar en ese tiempo que Sharp encontrara el espacio suficiente para lanzar un triple a la desesperada y forzar la prórroga. En esos cinco minutos extra el Maccabi ya no perdonaría (107-99), clasificándose así para una Final Four en la que acabaría batiendo el record de mayor diferencia en un partido por el título barriendo al Skipper de Bolonia por 118 a 74. Y todo, gracias al triple del empate de Sharp…

Albert Oliver, “a la remanguillé” (ACB, 2006)

Albert Oliver es un jugador con un amplio currículum de canastas sobre la bocina, habiendo decidido varios partidos gracias a su acierto y sangre fría. De todas ellas, la más espectacular -en mi opinión- fue la conseguida en la vigésimo segunda jornada de la temporada 2005-06 de la Liga ACB, en Sevilla y frente al Caja San Fernando. En aquel entonces Oliver vestía la camiseta del Ricoh Manresa, que perdía por 8 puntos (83-75) a poco menos de dos minutos para el final. Los catalanes consiguieron remontar y empatar, aunque una una falta a Giannoulis con 1 décima en el luminoso parecía poner la victoria en bandeja a los locales. Los árbitros, sin embargo, colocaron el tiempo en 2 segundos, Giannoulis anotó sólo el segundo de sus dos tiros libres, permitiendo a Laviña lanzar un pase desde línea de fondo para que Oliver, en la otra punta del campo, con el cuerpo fuera, y en posición inverosímil anotara el triple ganador (84-86) por encima del tablero. Lamentablemente para los manresanos, aquella victoria no impediría el descenso del equipo en aquella temporada, pero la canasta quedaría grabada como una de las más espectaculares de la historia de la ACB.

 El “Mottolazo” (ACB, 2002)

No tuvo especial repercusión en el devenir de la temporada y su protagonista ni siquiera llegó a terminarla -jugó sólo 9 partidos-, pero la recuerdo con especial viveza por producirse en la primera jornada de Liga (temporada 2002-2003) y por haberle dado el triunfo al equipo de mi ciudad, el Baskonia. El equipo entrenado en aquél entonces por Dusko Ivanovic visitaba Badalona, llegándose a los últimos instantes con empate a 71. Una canasta en penetración de Carles Marco a falta de 3” situó al DKV Joventut dos puntos por encima y levantaba a los aficionados locales de sus asientos. Sin embargo, en una atropellada jugada, el balón llegó a las manos de Hanno Mottola, quien a la media vuelta y desde casi medio campo clavaba un triple que silenciaba a la grada del Olimpic y daba la victoria a los suyos (73-74).

No fueron “mandarinas”, pero…

No son “churros”, ni mucho menos, pero he querido hacer aquí un pequeño homenaje a dos triples ganadores que por diferentes razones se me quedaron grabados a fuego. Quizás por producirse en los años en los que se produjeron, y en las circunstancias en las que lo hicieron, son los dos que siempre acuden primero a mi memoria cuando hablamos de triples sobre la bocina. Aquí los tenéis:

El triple de Solozábal (Copa del Rey, 1987)

Es, estéticamente, el menos espectacular de todos y no me atrevería a calificarlo como “mandarina”, pero de él guardo un recuerdo muy vivo por todo lo que significó en aquel momento. La línea de tres puntos llevaba muy poco tiempo vigente en el baloncesto FIBA (se adoptó en 1984) y muchos equipos aún no habían terminado de sacarle todo el partido posible. Uno de los clubes que más rápido se adaptaron fue el F.C. Barcelona, con Epi y Sibilio -sobre todo este último- como principales ejecutores en esta disciplina. Los catalanes no llegaron a la Copa del Rey de Valladolid (temporada 87-88) en un buen momento, pero superaron los cuartos y las semifinales deshaciéndose respectivamente del Estudiantes Todagrés y del anfitrión Fórum Filatélico. Su rival en la final era el Real Madrid, capitaneado por un Fernando Martín “hambriento” de títulos tras su fugaz paso por los Trail Blazers de Portland. Aquél encuentro marcó el comienzo de sus épicos duelos con Audie Norris, aunque aquella noche todo quedaría finalmente eclipsado por la zurda mágica de Nacho Solozábal. El base se convirtió en el héroe de la Copa gracias a un triple sobre la bocina que selló el definitivo 84-83 con el que los de Aíto revalidaron el título logrado en Tenerife un año antes.

Djordjevic hace campeón al “Partizan de Fuenlabrada” (Euroliga, 1992)

Lo recuerdo con una mezcla de “dolor” y de nostalgia. Nostalgia por ser una de esas finales épicas, inolvidables, en unos años en los que el baloncesto europeo daba las primeras señales de su esplendor posterior -reflejado en el primer desembarco serio en la NBA de jugadores FIBA a mediados de los 90 -. Y “dolor” porque creo que la mayoría de nosotros, en aquella época, eramos un poquito del Joventut. El equipo de Badalona, eterno “tercero en discordia” frente a los dos clubes de fútbol, había dado un paso adelante y se había convertido en el mejor equipo del país. Y acudió a aquella final con la vitola de favorito ante un Partizan que había tenido que jugar sus encuentros previos de Euroliga en Fuenlabrada, debido a las sanciones impuestas a la aún Yugoslavia con motivo de la guerra de los Balcanes. En aquel partido imposible, Obradovic y Djordjevic comenzaron a construir su leyenda. La canasta de Tomás Jofresa a pocos segundos del final nos levantó de los asientos -iba a ser el primer título de campeón de europa de la Penya-, pero la carrera y posterior triple de Djordjevic, a sólo 4” del final, nos hundió durante muchos minutos en el sofá.

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3 comentarios en ““Mandarinas”

  1. Yo metí uno en Aranalde para acabar un partido.No sirvió ni para ganar ni para ná(ya estaba resuelto)pero me quedé más a gustito….
    De estos…me quedo con en el de Planinic.

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