Los que se quedaron por el camino

Concluido el Top16 y definidos los cruces de playoff de cuartos de final, la Euroliga afronta su periodo más frenético de la temporada. Partidos prácticamente todos los días de la semana e intensidad máxima, con el premio de la Final Four en el horizonte. El “Top Ocho”, término que medio en broma medio en serio se ha acuñado para esta fase, comienza este mismo martes después de que la ronda previa haya separado a los aspirantes al título del resto. Es precisamente en ese resto, eliminado ya, en el que me centraré en esta ocasión. Ocho clubes, ocho historias, con idéntico final pero con diferentes diagnósticos.

Fracasos

Unicaja Málaga (4-10, 7º Grupo E): Su arrollador comienzo de temporada -cinco triunfos seguidos en la primera fase incluyendo sendas victorias en Moscú y Tel Aviv- y su prometedor arranque de Top16 -sólo una derrota por la mínima en Atenas en los tres primeros partidos- dio paso a una crisis de dimensiones descomunales. Seis derrotas consecutivas desde la jornada cuarta a la novena empujaron al Unicaja a una situación terminal mucho antes de lo esperado . Si a ello unimos las lesiones, la decepción generada por conocerse apartados de la próxima edición de la Euroliga, y la sobreabundancia de rumores, declaraciones y mensajes con sabor a “reproche” que han ido acompañado al club en su trayecto, no es de extrañar que el último mes de competición haya sido un auténtico suplicio para los malagueños. Finalizaron como el peor equipo anotador de esta fase -sin llegar a los 70 puntos de media- y penúltimos en valoración.

 

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Cedi Osman supera a Fran Vázquez (Foto Euroleague)

Anadolu Efes Estambul (7-7, 5º Grupo E): Aunque mantuvo opciones hasta la penúltima jornada, el equipo de Ivkovic -primera vez que un equipo suyo no se clasifica para playoff- ha sido otra de las grandes decepciones del Top16. Nueva apuesta millonaria, sin resultados, a pesar de estar encuadrados en el grupo aparentemente más sencillo. Eliminados por su peor basket-average con Estrella Roja, los turcos dieron impresión de estar muy lejos de lo que el potencial de sus principales fichajes -Brown, Dunston, Granger, Diebler, Tyus- hacía prever. Cumplieron contras los “débiles” pero fallaron contra los “fuertes”. De los cuatro equipos clasificados en su grupo, sólo fueron capaces de ganar a dos, y en Estambul; en la jornada inaugural remontando 15 puntos al Estrella Roja y en la última remontando 13 al Panathinaikos. La mejoría de Cedi Osman en el Top16 fue casi la única buena noticia en un equipo que registró, a nivel colectivo e individual, mejores números que sensaciones.

 

Desilusiones

Olympiacos (6-8, 7º Grupo F): Con tres Final Four -y dos títulos- en el último lustro y una personalidad como grupo perfectamente reconocible, los del Pireo se han convertido en ese equipo al que nadie osa eliminar de antemano en ninguna competición. Pero en esta ocasión, y a pesar de una muy consistente primera fase, el Olympiacos cuajó uno de sus peores Top16 de la historia y acabó penúltimo en el “grupo de la muerte”. Aún así, los griegos fueron competitivos -y mucho- aunque de manera irregular. Los “pecados” que desembocaron en su eliminación fueron varios, y de diferente naturaleza. En lo deportivo, sufrieron inesperadas derrotas en Kaunas y en casa frente al Bamberg, difuminándose por el camino una de sus señas de identidad; la defensa. Así, pasaron de ser la segunda mejor de la Euroliga en la primera fase (69.2) a convertirse en la séptima peor en el Top16, recibiendo casi 10 puntos más por noche (78.9). Las lesiones de hombres clave como Lojeski -sólo 4 partidos en el Top16- y Young -5 en toda la temporada-, sumados al lento declive de Spanoulis y a la insuficiente contribución de los refuerzos de última hora -Papanikolau, Johnson-Odom y Warrick-, fueron dificultades adicionales con las que Sfairopoulos, esta vez, no pudo lidiar.

 

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Augustine lanza por encima de Hunter (Foto: Euroleague)

Khimki (7-7, 5º Grupo F): De igual manera que sucede con el Olympiacos, no es descabellado aventurar que de haber estado encuadrado en el otro grupo, los rusos podrían estar ahora mismo disputando los Playoff. Cambiaron de entrenador por el camino, despidiendo a Kurtinaitis y trayendo a Ivanovic, pero el equipo apenas cambió de costumbres. Se mostraron muy vulnerables fuera de su cancha -su único triunfo fue en Kaunas-, pero sólidos y efectivos en su feudo. El talento y su inclinación por un baloncesto ofensivo, pero poco consistente y frágil en situaciones comprometidas, fueron las señas de identidad de un Khimki que más que decepcionar, desilusionó, dejando muchas veces la sensación de no haber consumido todo su combustible. Y entre las muchas estrellas -Shved, Dragic, Rice, etc.- el que más sobresalió fue un James Augustine eficaz y regular, quizás el único que supo estar “a las duras” y “a las maduras”.

“Ni fu ni fa”

Zalgiris (2-12, 8º Grupo F): Protagonizó uno de los “pelotazos” del Top16, derrotando por 20 puntos al Olympiacos (75-55) pero su papel a lo largo del torneo no paso del de mera comparsa. Los pronósticos les señalaban como el rival más débil de los dieciséis, e hicieron poco por contradecir a los que esperaban poco o nada de ellos. El cambio de entrenador -Jasikevicius tomó las riendas en la tercera jornada- no varió demasiado su trayectoria, aunque tuvieron actuaciones de mérito en Vitoria, Madrid y en sus dos choques contra el F.C. Barcelona. Sus “extranjeros” Hanlan, Motum y Randle no aportaron nada significativamente mejor que el núcleo de jugadores de origen báltico. Perdieron ocho de sus doce partidos por 14 o más puntos de diferencia y fueron el segundo equipo que más puntos permitió a sus rivales por noche (84.2). Jankunas, Vougioukas y Ulanovas fueron de lo poco destacable de un equipo que pasó por el Top16 sin pena ni gloria.

 

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Jerome Randle, el último en llegar a Kaunas (Foto Euroleague)

Darussafaka (5-9, 6º Grupo E): Construido con piezas caras y valiosas, el Dogus Darussafaka se aprovechó del descalabro del Maccabi en la primera fase para colarse en un Top16 en el que apenas tuvo impacto. Cinco derrotas en otros tantos partidos nada más comenzar la ronda les sepultó en el pozo de su grupo, y aunque sumaron dos triunfos de prestigio en las dos últimas jornadas -Estrella Roja en Belgrado y Lokomotiv en Estambul-, nunca fueron candidatos ni a disputar la clasificación ni a ejercer como jueces. Los turcos volvieron a demostrar que hace falta algo más que vestir a buenos jugadores con la misma camiseta para conformar un equipo competitivo. Wilbekin, en su primera experiencia en Europa, fue una de las pocas noticias positivas de un equipo en el que compañeros más experimentados como Preldzic, Erden, Bjelica, Harangody o Gordon mostraron más sombras que luces.

 

Eliminados pero contentos

Cedevita (4-10, 8º Grupo E): Aunque finalizaron en última posición de su grupo y sus opciones de clasificación nunca pasaron de ser remotas, los croatas han sido un equipo incómodo -sobre todo para los equipos turcos- e incluso brillante en momentos muy puntuales del torneo. Siete derrotas de manera consecutiva en el ecuador del Top16 les eliminó de todas las quinielas, pero en su segunda aparición en la máxima competición han mejorado significativamente sus resultados anteriores (2-8 en la primera fase de la Euroliga 2012-2013), confirmando así su trayectoria ascendente en el panorama europeo. Con poco más de dos décadas de existencia -fue fundado en 1991-, el Cedevita aprovechó la ausencia de grandes expectativas para seguir creciendo en experiencia y desarrollar las habilidades de jugadores como Babic, Arapovic o Bilan, sus tres talentos más “exportables”.

 

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Jugadores y afición del Brose Baskets, una piña (Foto Euroleague)

Brose Baskets Bamberg (7-7, 6º Grupo F): Sólo les dejó fuera de los Playoff el basket average, llegando a la última jornada con opciones reales -aunque remotas- de clasificación. Su balance final en el total de la competición fue de 13 triunfos y 11 derrotas, acumulando diez victorias de las doce posibles en su cancha. En el Brose Arena cayeron CSKA, F.C. Barcelona, Olympiacos, Khimki y Laboral Kutxa, entre otros, convirtiendo a los de Trinchieri en uno de los animadores del torneo. Rompieron por fin con su horrendo pasado en el Top16 (0-26 acumulado en las tres ocasiones anteriores) gracias a un juego ordenado, eficiente y equilibrado que les permitió brillar tanto colectiva como individualmente. Jugadores como Wannamaker, Theis o Strelnieks han podido así situar sus nombres en titulares de periódico, además de en las agendas de muchos equipos para el futuro. Nicolo Melli, quien salió de Milán huyendo de la “comodidad” de jugar en casa, es otro de los jugadores que sale muy revalorizado esta temporada (13.4 de valoración y MVP de Noviembre).

 

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4 comentarios en “Los que se quedaron por el camino

  1. Muy de acuerdo Natxo. Me equivoco al pensar que Efes elige a Ivcovic para lograr más respeto del stablishment? Lo digo porqué lo veo como una de las mayores razones para el fracaso Efes esta temporada.

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    • Hola Sergio! Muchas gracias lo primero. Respecto de lo que comentas, creo recordar haber leído algo en su día en esa misma línea, que ése era uno de los motivos de su fichaje. También recuerdo que la temporada anterior a su llegada se dijo que la elección de Angelou como sustituto de Mahmuti (Diciembre, 2013) respondía a la intención de “preparar” la llegada de Ivkovic el verano siguiente (de hecho, Angelou sigue en el club aún como asistente).

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  2. Aupa Natxo!!

    Coincido con las apreciaciones, pero cambiaría alguna nota…. Pasaría a khimki y Oly a “fracasos” y dejaría a Unicaja en “desilusiones”. A Khimki, por presupuesto y a Oly por presupuesto y trayectoria en los últimos años…

    También crearía una nueva categoría para Bamberg, con nombre propio.. Para mi ha hecho una euroliga sobresaliente, pero su límite, hoy, puede ser ese…

    Eso si, en las valoraciones de cada equipo, muy de acuerdo

    Un abrazo!

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    • Ese Joseba! Gracias por el comentario. Interesante… Por profundizar un poco más en los motivos de asociar a esas categorías a los tres equipos que comentas; en el caso de rusos y griegos, creo que aunque no se hayan clasificado, la dificultad del grupo en el que han estado “suaviza” (para mí, ojo) el veredicto. Han competido hasta el final y han tenido victorias de mérito, aunque su rendimiento no haya sido el esperado, quizá. En el caso de Unicaja, mi valoración como fracaso viene dada por lo pronto que quedaron fuera de la pelea (en un grupo en el que creo deberían haber sido más competitivos) y por las formas, la mala imagen que han dado en muchos encuentros, sin ser capaces de competir. La distancia entre las expectativas iniciales y el resultado final es, bajo mi punto de vista, mayor que en el caso de Khimki y Olympiacos. Después de haber visto varios partidos de cada uno de ellos, lo que me transmitían era muy diferente (aunque es obviamente muy subjetivo). Olympiacos siempre pelea, aunque casquen. Khimki, aunque son inconsistentes, iban con la cabeza alta. Unicaja… a mi me llegaba que estaban deseando que todo se acabara cuanto antes. Pero vamos, que tampoco me desencaja para nada lo que tú dices y como te digo es todo muy subjetivo. Y con lo de Bamberg, totalmente de acuerdo. Fíjate que en el que más dudé es en el Cedevita… entre el ni fu ni fa y el “eliminados pero contentos”….

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